El enfado de las criaturas
"Con todos los ojos ve la criatura
lo Abierto. Solo nuestros ojos están
como vueltos del revés y puestos del todo en torno a ella, cual trampas en torno a su libre salida.
Lo que hay fuera lo sabemos por el semblante
del animal solamente; porque al temprano niño
ya le damos la vuelta y lo obligamos que mire
hacia atrás, a las formas, no a lo Abierto, que
en el rostro del animal es tan profundo. Libre de muerte …"
Rainer Maria Rilke, Elegías de Duino
Tahiche Díaz es un animal. Esto es lo que uno puede pensar en un primer momento cuando ve su forma de trabajar. Y el presentarlo así no es un eufemismo sobre su persona ni significa que trabaje como un animal, no tiene que ver con nada de eso. Este artista tiene la capacidad de convertirse en un animal. Tal como expone Emanuele Coccia en su libro Metamorfosis "Nuestros cuerpos son reciclados… Transportamos en nosotros mismos a nuestros padres, a los simios prehumanos, a los peces, a las bacterias, hasta los mínimos átomos de carbono, hidrógeno, oxígeno, nitrógeno". Tahiche, desde antes de tener uso de razón, ya era capaz de ver los animales invisibles en la huerta de su casa de la playa. Era capaz de dibujar un elefante, de hecho, creo que fue el primer animal que dibujó y que modeló en barro y que todavía conserva. Así pues, su verdadera naturaleza consiste en esta capacidad de hipervincularse con algunos seres y objetos de su entorno. No hay otra forma de expresar una forma que, siendo esa forma, que disolviéndose en ella. Pero para conseguir esto hace falta también el conocimiento, el entendimiento de sus procesos, de sus dinámicas, sus rituales, su tiempo, su lenguaje, solo así somos capaces de sentir el otro o lo otro, solo así somos también capaces de hacer carne del conocimiento.
Tahiche no solo tiene la capacidad de convertirse en un animal, también tiene la capacidad de convertirse en una cría de animal, no ha perdido la inteligencia para ello.
Eso forma parte de su capacidad de seducción y lo manifiesta a través de lo que hace.
A través de los dibujos que presenta el artista en esta instalación, a través de su mano, de su continuo mimetizarse, de su sorprendente capacidad de convertirse, nos señala el camino, sin más.
Esta instalación que presenta en el Espacio Cultural El Tanque es un circo, pero un circo en el que se han invertido los papeles, un circo en el que los actores payasos somos nosotros, los humanos y, los espectadores cabreados y expectantes, son los animales, todos, de todo tipo y condición: salvajes, domésticos, de granja, invisibles. Están todos. Hay aquí una ruptura radical del antropocentrismo, una queja, un aullido, un bufido, un barrito, un resoplido, un rugido, un gorjeo, un silbido, un chasquido, … nuevos lenguajes y formas de comunicación, nada despreciables, que nos interpelan y nos señalan. Nos hacen sentir estúpidos y soberbios, poco inteligentes; nos miran de frente, directamente, en un caos ordenado, barroco, a lo Bosco, apabullante.
Los únicos seres humanos que aparecen en algunos de estos dibujos son los niños, acompañando a estos animales que nos miran, como los niños perdidos de Peter Pan. Quizá sea la infancia aquel lugar en el que no existía distancia con los demás.
Ahondemos un poco más en todo esto:
El término "animal" deriva del latín anima, que significa "aliento, vida".
Plotino pensaba que el universo era un gran animal, un ser vivo, como la tierra y los astros. Ese animal prehistórico (lo Otro) nos mira aún antes de nuestra llegada al mundo. Pero "animal" es también el humano (animal racional, animal fabuloso, animal parlante, animal vertebro-maquinado). La mirada animal contiene tanto al animal como al humano, en un solo animal abstracto.
La relación de la mirada animal sobre el mundo es para Rilke una relación inocente y abierta, de la misma forma la relación de la mirada del niño hacia el mundo, como en la inocencia y apertura en la experiencia del amor; la espontaneidad de la mirada animal, la infancia de la mirada y el nacimiento del amor, son reunidos en Rilke en la noción de lo Abierto. Lo Abierto es lo que Rilke llama también el otro lado o la pura relación, el animal se encuentra fuera de sí, en la cosa misma, no en una representación de la cosa. Se nos muestra aquí cierta imposibilidad de acceder a lo Abierto por parte del hombre, el cual queda excluido, salvo en algunos instantes, como en el amor, la muerte o el nacimiento. Lo Abierto pasa a ser, entonces, esa continuidad, la zona indiscernible entre el animal y el hombre, es ahí donde habita la mirada animal.
Ofrecerse al otro como corporeidad (viviente) es la condición de todo encuentro, para abrirse a la experiencia del pathos (a la pasión del animal) a la hospitalidad del otro. Durante el encuentro, no se pretende implicar al animal en una consideración humanizada o antropomorfizada, sino se desnuda al hombre en la esfera de vulnerabilidad que comparte con el animal (el amor, el sufrimiento y la muerte).
Un ejemplo extremo sería la experiencia del poder ser devorado (literalmente) por el otro, que ofrece una apertura inédita al mundo desconocido de la indistinción humano-animal. Lo contrario sería, por ejemplo, la sobreexposición del animal en el zoo, cosa que provoca su desaparición (desaparición de la mirada animal). La experiencia en el zoo y el animal de laboratorio no hace posible la interiorización del otro, la relación con el otro, la com-pasión.
Vemos así, para terminar, lo que nos ofrece Tahiche Diaz en esta instalación en el Espacio Cultura El Tanque. Con su presentación nos abrimos a la mirada, desde el arte, de ese animal que nos interpela a cada uno de nosotros y nos recuerda que no todo está perdido, que todavía podemos intentar abrir la mirada animal que todos llevamos dentro. El arte aparece de esta forma como finalidad no solo de la filosofía sino de la existencia.
Al igual que el aludido Coccia, Tahiche se adscribe a la defensa que hace este autor de la necesidad de construir ecosistemas de cohabitación multiespecies, a medio camino entre la ciudad, el jardín, la plantación y la granja. Un "urbanismo interespecies" donde sea posible "la práctica de una Metamorfosis colectiva".
Cristina Gámez
Sobre la biografía de Tahiche Diaz:
(Bajamar, Tenerife, 1977)
Licenciado en Bellas Artes por la ULL, realiza los cursos de doctorado en la misma universidad en el programa interdisciplinar "Teoría de las Artes". Tahiche Diaz es un artista multidisciplinar cuya investigación creativa se centra principalmente en la volumetría pero que proyecta en todos los formatos posibles: en la escultura, la arquitectura, el diseño, la instalación, el audiovisual, el espacio escénico. Le interesan especialmente las sinergias entre el arte, la tecnología y la ecología.
Ha realizado numerosas exposiciones internacionales: en Kühlhaus, Berlin "Preparing for Darkness", 2017 y "Berlinartweek", "Strucktion", 2016; "Memorias del paraíso, en Galería Muster Meier, Bern Suiza, 2017; "Imágenes inimaginables", Sal Bad Rappenau, Berlin, 2018; "PlanetArt" en Artweek Berlin (Nabu International), 2019; Herzliche Einladung zu den "PlanetArt Dialogen" in der Freien Akademie der Künste, Hamburgo, 2022.
En Canarias son reseñables diversas exposiciones individuales en Tenerife: "Habitáculos de la voluntad" en Ateneo de La Laguna, 2004; "Rimas y Muecas" Galería Artizar, 2009; "Parábolas y Retablos" Fuerteventura, Casa de los Coroneles, 2008; en el Tea (Tenerife Espacio de las Artes, 2015) con título Arqueologías del astronauta desmemoriado y sonidos del paraíso "reflexiona sobre la condición del creador como explorador y del proceso de creación artística como una forma-como un modelo-de conocimiento. Este proceso de indagación se desarrolla a múltiples niveles definiendo un espacio tanto cognitivo, filosófico, simbólico, poético o político." "La concepción del proceso artístico como exploración, como odisea, se traduce en un particular interés por la fabulación, por lo narrativo, (…) Esta lógica narrativa se expresa en el espacio expositivo remitiendo al concepto de museo, en particular al museo de ciencias naturales, como marco retórico para presentar los resultados del conocimiento" (Ramiro Carrillo, texto del catálogo de dicha exposición).
"Se me ocurre entonces que Tahiche es una liebre: inquieto, sagaz, curioso y ligero; elegante y nervioso, que abarca territorio a fuerza de velocidad. Pero él contradice rápidamente mi filigrana: se ve más como un elefante. Según se dice, el único mamífero incapaz de saltar.
Los elefantes, explica, tienen unas patas poderosas, como pesadas columnas que se asientan firmemente en la tierra y les mantienen en contacto con el orden de la materia, como principio de realidad. Pero a la vez, las extremidades de estos animales son receptores muy sutiles, capaces de percibir sonidos de baja frecuencia emitidos por otros de su especie desde distancias muy lejanas. Esa mezcla de poderío y delicadeza, esta percepción de lo invisible y lo sólido, como de monstruo sensible, como de apisonadora sutil, hace del elefante, a ojos de Tahiche, un animal apasionante." (Ramiro Carrillo)
Sobre la Fundación Canarina:
Comisaria de este proyecto
La Fundación Canarina es una entidad independiente y sin ánimo de lucro que funciona con sus propios recursos económicos gracias al mecenazgo de Janosch (Horst Eckert), escritor, pintor, viñetista, ilustrador y Premio Alemán de Literatura Infantil, entre otras distinciones, afincado en Tenerife desde hace más de 40 años.
En 2021, Janosch decide donar gran parte de su patrimonio particular y dedicarlo a crear una fundación con fines medioambientales y de protección animal, temas con los que siempre ha estado muy sensibilizado. La fundación apuesta por un cambio necesario en la manera que tiene la humanidad de relacionarse con la Naturaleza y con toda la vida que la integra, incluidas las personas.
Su ámbito de actuación es todo el archipiélago canario y su trabajo está enfocado en luchar por la transición ecosocial del territorio canario a través del impulso y desarrollo de proyectos orientados a la conservación de la naturaleza y el medioambiente, la protección de los animales y el fomento de la soberanía alimentaria, energética y económica de las islas. Se busca crear un modelo más autocontenido, sano, ecológico, solidario, igualitario y equitativo, que tenga como prioridad el cuidado de la vida (humana y no humana) del archipiélago canario.