Entrevista con Tahíche Díaz
Entrevista con Tahíche Díaz
A propósito de Memorias del Paraíso, capítulo 1: el enfado de las criaturas
Verónica Franco
Tahiche Díaz es un adelantado. Lo es en el sentido más estricto de la palabra, aunque él prefiera la imagen del astronauta. Por el terreno incierto de la realidad se adentra con sus armas en busca de sentido. Pero para explicar, para entender, tiene que representar y, como todos sabemos, no hay representación sin fábula. Sus mitologías nacen de su interacción con el mundo que cree percibir y que presenta ante nosotros como guías y señales. Pero antes de sacar conclusiones, debe investigar, descubrir, catalogar y exponer. Mostrarnos a todos su camino, en la esperanza de que nos servirá de guía en los nuestros propios.
Desde el 23 de febrero al 30 de marzo, el artista plástico tinerfeño Tahiche Díaz estará exponiendo en Berna (Suiza) en la galería Muster-Meier de la mano de Marianne Kapfer, que ya ha comisariado dos muestras anteriores del artista en Berlín. Con el nombre de Memorias del Paraíso, capítulo 1: el enfado de las criaturas, la expo reúne piezas de dos exhibiciones anteriores como Arqueologías del astronauta desmemoriado y sonidos del paraíso (23 de abril al 28 de agosto de 2015 en TEA, espacio de las artes, Santa Cruz de Tenerife) y Cavernarios (del 6 de noviembre al 4 de diciembre de 2015 en sala Bronzo, La Laguna). La exposición seguirá su periplo en Berlín en junio y en Dinamarca el próximo septiembre.
-Me interesa mucho tu concepción del artista como explorador. ¿Qué estás buscando?
La metáfora del explorador no es nada nueva y es algo que nos atañe a todos: exploramos el entorno y a nosotros
mismos en busca de evidencias, de sentido. Como artista me gustaría cumplir con mi compromiso de crear metáforas que
cuenten acerca del mundo y del alma humana. Mi producto, mi pan, es mi arte (en ese sentido no me diferencio mucho
del panadero), solo que mis metáforas buscan el sentido a través de las imágenes. Existe una necesidad de crear un
lenguaje, como una puerta de acceso para conocer mejor mi identidad, no solo la individual, también la del
pensamiento y el sentir de un momento de la humanidad. Esto supone un viaje al "desierto de lo real",
con todos sus peligros. Una exploración "espacial". Para dar mi punto de vista, en estos últimos años
me he centrado en buscar una manera libre de representar una historia abierta, con vertientes audiovisuales e
instalativas, que active, seduzca, estimule y relativice el modo en que miramos y entendemos el mundo. Busco las
palabras e imágenes adecuadas para hablar de distintos aspectos de la existencia humana, de sus valores y
maravillas, y de sus preocupaciones y miedos.
-Parece que consideras necesario cartografiar. ¿Por qué son necesarios esos mapas? ¿Para que te
guíen? ¿Para que guíen a los demás?
La geometría del sufrimiento, cartografiar la memoria, hacer mapas de las emociones… Siempre me han fascinado las
ciencias y la creación de teoremas, de esquemas y diagramas que certifiquen y verifiquen. Necesito comprobar la
existencia de las cosas que creo vislumbrar. Hay mucho de bello en el proceso, pero ¿cómo se desvelan las emociones?
¿cómo se definen o metodizan? Y la pregunta más importante: ¿cómo aportan al conocimiento del ser? La obra de
arte tiene el poder, cuando llega a una parte esencial de uno, de clarificar. Se comporta como una baliza para la
reflexión, se transforma en memoria petrificada de pensamiento y sirve para evocarla luego como una cita que se ha
impreso en la memoria y se va cargando de sentido. Me guían estas balizas y me guían la de los demás, así que
presupongo que mi compromiso da sus frutos. Y lo que termina sucediendo es que nos entendemos sin palabras, a través
de la obra.
-La obra artística es una forma de catalogar, mediante la representación (tu representación en
particular, en este caso) la realidad. ¿Cómo es la realidad para ti?
Cada vez me inspira más las ciencia, la biología, la literatura y la psicología en sus formas de catalogar.
Pero el arte no se puede catalogar, cercar o metodizar. Esta experiencia sensible es libre y debemos entenderla para
entendernos.
El mundo se ha convertido en un campo con fronteras por donde circula el dinero, no las personas, y en este momento
de cambio hay mucho que decir. Catalogar, registrar esta experiencia, es una de las maneras para evitar repetir
episodios sórdidos de la historia y de intentar aprender para dar pasos adecuados y pacíficos. Somos muchas cabezas
pensantes, con muchos deseos, hacia muchas direcciones. Me interesan aquellas cabezas que abanderen la razón, la
empatía y el respeto y amor por hacer las cosas con sentido. Me siento como un organismo pluricelular multiatómico
con una "vibración", que define direcciones y que interactúa en un tramo del tiempo biológico, en este
extraño mundo humano en constante creación, recreación y búsqueda de sentido.
-Entonces… ¿estás creando un mundo imaginario para encontrar una explicación al verdadero?
El arte opera a través de la ficción, la metáfora es ficción, pero nos habla de la realidad. El modo en que
entendemos el mundo está sujeto a muchas inercias y factores personales. Percibimos la realidad uniendo diferentes
sentidos, combinando a su vez la memoria y la experiencia. Eso ya es bastante fascinante, casi ficticio.
Comprendemos la realidad a través de ficciones, desde niños. Las buenas historias nos han acompañado a lo largo de
la evolución humana para contar el mundo y explicar nuestro acontecer psíquico y siempre van acompañadas de un grado
de metáfora, de ficción. Yo me siento un contador de historias y soy fruto de una larga tradición.
-Utilizas el concepto de memoria como un motivo constante en tu obra…
Somos lenguaje y memoria. También somos las memorias de generaciones anteriores. Nos relacionamos y nos
influenciamos con ellas, por lo tanto siempre dejamos algo de nosotros en la cadena. En nuestros coetáneos, la
memoria colectiva es capaz de generar ánimo, comprensión, marcar actitudes y valores que dirigen y guían este mundo
o facilitan la empatía y lo liberan. Tenemos una gran responsabilidad con ella, con no olvidar momentos de la
historia para saber más de nuestra identidad y revisarnos. Pero, por otro lado, los cambios y los nuevos
momentos que estamos viviendo exigen una plástica en la concepción del mundo y una evolución a nuevas ideas que
exigen de cierta desmemoria. Es un juego de doble filo y una herramienta.
-Tu obra es física. Hay una tendencia hacia lo rotundo, no esbozado ni sin terminar, no sugerido,
ni vislumbrado, sino mostrado, inventado, completo, hecho. Se percibe un trabajo del cuerpo y de las manos, un
trabajo intenso. ¿Cómo es la relación física con tu obra?
Una vez pensada la obra, me gusta tener un diálogo con la verdad física del material y lo invito y seduzco para
que se funda con la idea. En ese tiempo se descubren y mutan las ideas, en ese proceso ocurre una suerte se
asimilación y conexión con la idea, que creo que aporta mucho al mensaje. Necesito cuerpo y mente a la par. La
pasta, el barro (mi material estrella) me recuerdan a la plasticidad del cerebro y es una manera directa y
representativa de hacer real la experiencia sensible y cartografiar lo que nos es común y nos diferencia a la vez.
-¿Por qué este resumen ahora? ¿Pareciera que estás dando por concluida una etapa? ¿Hay alguna
necesidad consciente de ordenar (una vez más) y llegar a una especie de conclusión?
Esta historia es una historia abierta a las que he añadido dos capítulos que cierran las memorias del astronauta. La
he concebido como una historia modular y se repliega para moverse, con mensajes a otros lugares. El astronauta
invita a una nueva mirada de la naturaleza de lo circundante y de lo humano. Pretende, irónicamente, crear
paralelismos con la misión del creador. No hay una conclusión. Y reivindica la siguiente máxima: no nos olvidemos
del gusto por el viaje, no nos perdamos momentos maravillosos y necesarios que nos llevarán al librepensamiento y la
exploración para lograr el conocimiento. Cuando una sociedad no valora el arte, la cultura y las ciencias, no se
está respetando a sí misma, no está apostando. Creo que es una responsabilidad añadir imágenes e historias al mundo.
Es una responsabilidad crear cultura.